Análisis de Buen día, Benito

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BUEN DÍA, BENITO

ANÁLISIS DE CANCIONES DEL CUARTETO DE NOS

¿Qué pasaría si me encontrara frente a frente con esa persona que me arruinó la vida no solo a mí, sino también a mis seres queridos? Desde mi punto de vista «Buen día, Benito» es una de las canciones más oscuras de Cuarteto de Nos. Ya su música lo da a entender con ese estribillo dramático, tenebroso y satánico.

Benito es una persona mala. Desde la infancia que se dedica a hacerle la vida imposible al protagonista. Al principio son maldades inocentes, típicas de la edad y hasta tolerables en un niño. Pero la vida sigue, ambos crecen, y las crueldades van en aumento hacia la adolescencia. Vemos que, a medida que sigue pasando el tiempo, la situación va empeorando cada vez más y más.

Está claro que esto de dar los «Buenos días», como lo haríamos con el vecino o con el almacenero en tono cortés, aquí es puramente irónico. El saludo cotidiano funciona como una forma de control, de violencia contenida. Eso lo vuelve más inquietante: quien puede hablar así probablemente ya tomó una decisión.

Después una búsqueda obsesiva, finalmente lo encuentra. Y no lo busca solo para cerrar una etapa, sino para completar una narrativa interna inconclusa.

Da la impresión de que en una primera instancia Benito no lo reconoce, y por eso el protagonista empieza a explicarle quién es, y sobre el final de su largo monólogo, el por qué de su visita.

Ya desde pequeño Benito era molesto: llegaba a su casa sin avisar y sin límites de horarios. Abusaba de la hospitalidad de la familia, ya que no sólo iba y comía, sino que se llevaba a su casa lo que sobraba.

Esta parte de la canción muestra que Benito tampoco tenía una familia en donde refugiarse ni tampoco un buen referente adulto. Esa señora (¿la madre, la tutora?), más que cuidarlo y educarlo, lo explotaba. Esto nos muestra que el victimario también fue probablemente víctima.

Aquí hay un llamativo contraste entre cultura vs. vulgaridad, sensibilidad vs. brutalidad. Estas acciones (contar el final de una película, rebajar la literatura a la pornografía) no son inocentes, son microviolencias acumulativas. El trauma no siempre nace de un gran evento, sino de una repetición constante de pequeñas humillaciones.

Benito no sólo lo hacía sufrir con sus acciones, sino que también le robaba. No es solo apropiación material: es invasión al mundo íntimo. Los juguetes y hasta la propia mascota funcionan como objetos simbólicos propios de lo que va generando la identidad infantil. Esto sugiere que el narrador creció sin poder consolidar un espacio propio seguro.

La importancia que le damos a las cosas, o a las situaciones, va cambiando a lo largo de la vida. De niños, un juguete puede ser lo más importante para una persona. Pero de adolescentes la situación cambia: algunos se vuelven muy agresivos, y generalmente se cobran algunas víctimas (sobre todo en etapa escolar). Estos últimos son los que sufren del famoso «bullying», la humillación corporal, y para ese adolescente esta puede ser una etapa muy dura de la vida.

A esa edad nos estamos reafirmando como seres individuales, y descubrimos que el sexo opuesto (o el mismo, a veces) es atractivo. En esa lucha por demostrar superioridad, un niño puede volverse muy violento y humillar a otros.

Este es el caso de Benito, al reírse de sus granos. Un adulto ve que el acné es algo normal de esa etapa de la vida, pero para un niño puede ser la mayor vergüenza. Los granos se relacionan con lo feo: lo feo, con lo poco atractivo. Y con esto la autoestima es cada vez más deteriorada.

Las agresiones de Benito también pueden ser físicas, no sólo psicológicas. Y eso es lo que va a pasar en esta etapa, primero con amenazas.

(Beverly Hills es una ciudad de California, EEUU, conocida por tener a los mejores cirujanos del mundo).

Las amenazas de Benito no se quedaron en simples palabras: Benito lo golpeó de forma brutal.

«No me dieron diez puntos, me dieron mil». La cicatriz es doble: física y narrativa. El protagonista no solo tiene una cicatriz, sino que es una marca que le sirve para contarse la historia. La hipérbole no describe el hecho, sino la vivencia subjetiva.

El protagonista compara las cicatrices que le quedaron en la cara con las líneas de Nazca (ciudad de Perú). Estas líneas son antiguos geoglifos, que son grandes figuras hechas con piedras en laderas, cerros o planicies. Fueron realizados por la cultura nazca entre los años 100 y 600 D.C, que pueden verse desde la altura como dibujos (animales en su mayoría).

Cargará con esas marcas (las de las cicatrices, y las internas) el resto de su vida.

Al parecer, Benito sigue sin poder recordar del todo. Por eso el protagonista le sigue narrando sobre esta época post-adolescente.

La sexualidad es vivida con gran euforia y pasión. Debe ser muy duro el hecho de que te «quiten» a tu amada, y más si es la persona que te viene humillando desde siempre.

Aquí creo que se da una pequeña guerra de símbolos: el protagonista «le hace la cruz», que es un término utilizado metafóricamente para decir que uno no quiere ver ni saber más nada de otra persona, por considerarla cruel o peligrosa. Benito, en cambio, festeja su triunfo y «le hace la V de la victoria». Esta seña consiste en hacer una V con los dedos índice y mayor, por ser la inicial de la palabra «victoria». Este gesto lo popularizó Winston Churchill en 1945 tras la rendición de la Alemania nazi.

La situación se va poniendo cada vez más fea. Benito no sólo le viene complicando la vida a él, sino que también hace que su hermano se hiciera adicto a las drogas. El conflicto deja de ser personal y se vuelve transgeneracional. Benito es alguien que empieza a corromper a su sistema familiar.

Con esto, su odio y su resentimiento hacia Benito van en aumento. Y no es para menos.

Esta es una de las partes que más me conmueven de la canción.

El padre de Benito era el jefe de su padre, a quién despidió del trabajo de un día para otro, sin causa aparente. Este hecho lo sufrió toda la familia, ya que se quedaron sin ingresos económicos «en ese invierno tan frío». Así, sin recursos, ese invierno tuvo que ser más frío que otros, por no poder utilizar los artefactos que calentaran la casa, por sentirse desamparados, desprotegidos.

El daño no es solo económico, sino también emocional, simbólico y masculino. La frase “ahí aprendí que los hombres también lloran” es una ruptura de mito: caída del padre como figura invulnerable.

Esto es lo último que el protagonista le recuerda a Benito, de cuando lo inculpó de un hecho en el que era inocente.

A partir de aquí, la venganza empieza a construirse como única salida posible dentro de su lógica interna.

Con esta última declaración, el protagonista le explica el motivo de su visita: tomarse revancha, o «hacer justicia» (como él mismo dice) por todas las atrocidades soportadas a lo largo de toda una vida. El protagonista redefine la justicia.

La religión (la virgencita, San Cayetano) introduce una dimensión casi mística: siente que este encuentro está “permitido” o incluso “bendecido”. Esto puede leerse como autojustificación moral.

Lo fuerte de la canción es que afirma que, después de la visita, quedarán a mano.

Este final abierto es maravilloso: no aclara de qué manera se cobrará venganza por todo lo sucedido. Es muy difícil imaginarse qué es lo que hará para que todo ese dolor quede «compensado» en una corta visita. Cualquier acción parece insuficiente cuando redefinir la propia identidad depende de ese acto final. De ese justo acto final.

¿Lo torturará? ¿Lo matará? 

¡Espero que les haya resultado interesante el análisis!

Pueden dejar los comentarios aquí debajo. ¡Gracias!

Miguel

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