Análisis de Buen día, Benito
BUEN DÍA, BENITO ANÁLISIS DE CANCIONES DEL CUARTETO DE NOS ¿Qué pasaría si me encontrara frente a frente con esa persona que me arruinó la vida no solo a mí, sino también a mis seres queridos? Desde mi punto de vista «Buen día, Benito» es una de las canciones más oscuras de Cuarteto de Nos. Ya su música lo da a entender con ese estribillo dramático, tenebroso y satánico. Benito es una persona mala. Desde la infancia que se dedica a hacerle la vida imposible al protagonista. Al principio son maldades inocentes, típicas de la edad y hasta tolerables en un niño. Pero la vida sigue, ambos crecen, y las crueldades van en aumento hacia la adolescencia. Vemos que, a medida que sigue pasando el tiempo, la situación va empeorando cada vez más y más. LETRA Buen día, BenitoTe vine a visitarBuen día, BenitoTe vine a visitar Está claro que esto de dar los «Buenos días», como lo haríamos con el vecino o con el almacenero en tono cortés, aquí es puramente irónico. El saludo cotidiano funciona como una forma de control, de violencia contenida. Eso lo vuelve más inquietante: quien puede hablar así probablemente ya tomó una decisión. LETRA Buen día, Benito ¿te acordás de mi?Soy aquel que jugaba contigo en el jardínTe he buscado y rastreado, obsesionado para verteQué suerte haberte encontrado al fin Después una búsqueda obsesiva, finalmente lo encuentra. Y no lo busca solo para cerrar una etapa, sino para completar una narrativa interna inconclusa. Da la impresión de que en una primera instancia Benito no lo reconoce, y por eso el protagonista empieza a explicarle quién es, y sobre el final de su largo monólogo, el por qué de su visita. LETRA ¿Te acordás ahora? Caías a casa a cualquier horaTe comías mis morasSi sobraba las llevabas porque te obligaba una vividoraY ni vos sabías si esa señora era tu madre o tu tutora Ya desde pequeño Benito era molesto: llegaba a su casa sin avisar y sin límites de horarios. Abusaba de la hospitalidad de la familia, ya que no sólo iba y comía, sino que se llevaba a su casa lo que sobraba. Esta parte de la canción muestra que Benito tampoco tenía una familia en donde refugiarse ni tampoco un buen referente adulto. Esa señora (¿la madre, la tutora?), más que cuidarlo y educarlo, lo explotaba. Esto nos muestra que el victimario también fue probablemente víctima. LETRA ¿Sabés quién soy?Ese al que le contaste el final de una peli de cowboysY soy el dueño del libro de TolstoiAl que le pegaste como tapa una «Playboy»Me acuerdo como si fuera hoy Aquí hay un llamativo contraste entre cultura vs. vulgaridad, sensibilidad vs. brutalidad. Estas acciones (contar el final de una película, rebajar la literatura a la pornografía) no son inocentes, son microviolencias acumulativas. El trauma no siempre nace de un gran evento, sino de una repetición constante de pequeñas humillaciones. LETRA Y no está lejano el verano que me robaste el aeroplanoSeguiste y te fuiste sin sutileza con mi gata siamesaMi joystick, el cubo de RubikY una pieza del Mecano Benito no sólo lo hacía sufrir con sus acciones, sino que también le robaba. No es solo apropiación material: es invasión al mundo íntimo. Los juguetes y hasta la propia mascota funcionan como objetos simbólicos propios de lo que va generando la identidad infantil. Esto sugiere que el narrador creció sin poder consolidar un espacio propio seguro. LETRA Buen día, BenitoTe vine a visitarBuen día, BenitoTe vine a visitarBuen día, BenitoTe vine a visitarBuen día, BenitoTe vine a visitar LETRA ¿Te acordás que te reíste de mi acné juvenil?Te creíste viril y me dijiste sarcástico«Te rompo la cara, gilY no te deja sano ni el cirujanoMás plástico de Beverly Hills» La importancia que le damos a las cosas, o a las situaciones, va cambiando a lo largo de la vida. De niños, un juguete puede ser lo más importante para una persona. Pero de adolescentes la situación cambia: algunos se vuelven muy agresivos, y generalmente se cobran algunas víctimas (sobre todo en etapa escolar). Estos últimos son los que sufren del famoso «bullying», la humillación corporal, y para ese adolescente esta puede ser una etapa muy dura de la vida. A esa edad nos estamos reafirmando como seres individuales, y descubrimos que el sexo opuesto (o el mismo, a veces) es atractivo. En esa lucha por demostrar superioridad, un niño puede volverse muy violento y humillar a otros. Este es el caso de Benito, al reírse de sus granos. Un adulto ve que el acné es algo normal de esa etapa de la vida, pero para un niño puede ser la mayor vergüenza. Los granos se relacionan con lo feo: lo feo, con lo poco atractivo. Y con esto la autoestima es cada vez más deteriorada. Las agresiones de Benito también pueden ser físicas, no sólo psicológicas. Y eso es lo que va a pasar en esta etapa, primero con amenazas. (Beverly Hills es una ciudad de California, EEUU, conocida por tener a los mejores cirujanos del mundo). LETRA Y lo hiciste, me la diste en la nariz¿Ves esta cicatriz? Fuiste vilNo me dieron diez puntos, me dieron milY ahora soy un símil de las líneas de NazcaEn el frío de Alaska o en el calor de Brasil Las amenazas de Benito no se quedaron en simples palabras: Benito lo golpeó de forma brutal. «No me dieron diez puntos, me dieron mil». La cicatriz es doble: física y narrativa. El protagonista no solo tiene una cicatriz, sino que es una marca que le sirve para contarse la historia. La hipérbole no describe el hecho, sino la vivencia subjetiva. El protagonista compara las cicatrices que le quedaron en la cara con las líneas de Nazca (ciudad de Perú). Estas líneas son antiguos geoglifos, que son grandes figuras hechas con piedras en laderas, cerros o planicies. Fueron realizados por la cultura nazca entre los años 100 y 600 D.C, que pueden verse desde la altura como dibujos (animales en su mayoría). Cargará con esas marcas (las de las cicatrices, y las internas)